Es mejor leer un buen libro que escribir uno malo.(La librería ambulante. Christopher Morley)

domingo, 13 de mayo de 2012

Te daré la tierra. Chufo Llorens

Una novela magistral que nos traslada a la Barcelona del S. XI. A mi me ha tenido enganchadísima desde que empecé a leerla, y si he tardado en terminarla es porque es un tocho de libro, además imposible de llevar en autobuses o en el bolso para leer por ahi a ratos.
Me ha gustado mucho el ambiente que recrea, los personajes y la historia, que siendo ficción ciertamente no se aleja de los hechos y cosas que acontecían en la época.
El protagonista, huyendo de la vida pobre del campo, acaba en la ciudad y descubre que el padre al que siempre ha odiado le ha dejado una increíble herencia, a partir de ahi empieza una lucha por la superación y el crecimiento personal que acabara salvando casi todos los obstaculos, pese a todo el dolor que tendrá que dejar por el camino.
Ambientada por otro lado en una época historica donde aún convivian en nuestra península la cultura cristiana, musulmana y judia, nos muestra las tensas y dificiles que son a veces las relaciones entre unos y otros, y también las amistades que se crean pese a credos y estatutos sociales, y sobre este tema nos muestra las dos caras de la moneda, la cruel y la amable, aunque sobre todo muestra la amable.
No he podido dejar de lloriquear un poco y entristecerme ante el cruel destino de algunos de los personajes y las condiciones (por otro lado reales en aquella época) que conllevaba el hecho de ser mujer, o estar bajo la tutela de alguien que abusa de su poder y también lo que significaba todavía en aquella época la esclavitud, practicada en la época.
El final aunque previsible no deja de ser emocionante y al final incluso se suelta una lagrimilla, y por supuesto triunfa el bien y  la justicia, como debería de ser y al menos lo es en la mayoría de las novelas (la vida real ya es otro tema) pero si también nos quitan la ilusión de que al menos en la ficción ganen siempre los buenos...
” Dame una tierra, amor mío, en la que el hombre pueda vivir libre, practicando su religión, y en la que no haya ni amos ni siervos. Una tierra en la que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley y donde nadie pueda esclavizar a nadie, para que en ella puedan crecer libres y felices los hijos que el Dios que rige nuestros destinos quiera enviarnos”.

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