Es mejor leer un buen libro que escribir uno malo.(La librería ambulante. Christopher Morley)

viernes, 10 de marzo de 2017

La guerra no tiene rostro de mujer. Svetlana Alexiévich


Páginas: 365
Lo leí en: 5 dias
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Argumento: Testimonios de mujeres rusas que lucharon contra la invasión nazi en la segunda guerra mundial.

Opinión y comentarios: Tremenda la lectura de este libro y tremendo hasta que punto de crueldad es capaz de llegar el ser humano. Este es el segundo libro que me leo de esta autora y ninguno me ha dejado indiferente.

En este libro recopila los testimonios de varias mujeres a las que entrevista, algunas lucharon en el frente como los hombres, otras fueron de enfermeras, conductoras, lavanderas...mujeres que lucharon por su patria y que tuvieron, por su condición femenina, que superar muchos obstáculos y prejuicios contra su sexo.


"La aldea de mi infancia era femenina. De mujeres. No recuerdo voces masculinas.Lo tengo muy presente: La guerra la relatan las mujeres."

La autora entrevista a estas mujeres, mas centrada en lo que sintieron que en los hechos. "Yo escribo la historiografía de los sentimientos...la historia del alma."

Escribe como cada mujer, a través del oficio que desempeñaba en la guerra, la percibe de un modo diferente, para las que trabajaban en quirófanos la guerra fueron ríos de sangre y miembros amputados, para las cocineras los problemas de las provisiones, para las lavanderas montañas de ropa y las manos siempre en carne viva de lavar, cada una cuenta la guerra por como la padeció y a casi todas les dejó secuelas profundas, recuerdos imborrables.


Esas mujeres, sin embargo, en medio de todo el sufrimiento, soñaban con cosas que habían perdido, con cosas de mujeres, como poder maquillarse, o ponerse unos rulos, o usar ropa interior femenina, ya que el ejército sólo les aprovisionaba de ropa interior de hombres, y cuando sacaban un rato libre aprovechaban para hacer cualquier cosa "de mujeres", aunque fuera ponerse a hacer un bordado.

"La guerra no solo se trata de lanzarse al ataque, sino que también hay que lavar la ropa, preparar la sopa, hornear el pan, fregar las ollas, cuidar a los caballos, arreglar vehículos, tallar madera para los ataúdes, repartir el correo, poner tapas a los zapatos. La guerra, como la vida, se compone de muchas cosas banales, de pequeños asuntos."


Al final de la guerra les queda la amargura, ya no las ven como heroínas, como compañeras, sino como mujeres perdidas que se entregaban a los soldados y que fueron a la guerra para estar libremente entre hombres. Una vez mas los prejuicios de la sociedad las persiguen y las dejan al margen, sin reconocer todo aquello que sacrificaron.

"Y al final los hombres fueron los vencedores, los héroes, pero a nosotras nos miraban con otros ojos, de un modo diferente...Nos arrebataron la Victoria."

El libro me ha dejado a partes iguales admirada y horrorizada, los testimonios son vividos, desgarradores, lo que cuentan es una guerra sucia, una guerra real, no la que nos muestran las películas, no la guerra de ficción. 

"Veo una película de guerra y sabe a mentira, leo un libro y lo mismo, mentira. No es...no es correcto."

Genial esta autora y su labor de recopilación de estos testimonios.
Termino esta reseña con una frase que le dijo a la autora una de las entrevistadas: "¿Ahora se puede hablar de esto?, antes no se podía."

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