Es mejor leer un buen libro que escribir uno malo.(La librería ambulante. Christopher Morley)

jueves, 13 de diciembre de 2012

Corazón de Ulises. Javier Reverte


Este libro no se si es un libro de viajes, de historia o de mitología, pero ¿como no hablar de mitología o de historia viajando por Grecia?
El autor en este fantástico viaje, a través de tres continentes y de la Historia, nos lleva por el mar Egeo y algunas de sus caprichosas islas, pisando el suelo de Grecia, Egipto y Turquía donde seguirá los pasos del pélida Aquiles, el mítico Ulises, varios filósofos y poetas de la antigua Grecia y algunos personajes históricos no tan antiguos como lord Byron o el propio Cervantes.
Durante el periplo que dura el viaje nos cuenta anécdotas que le van sucediendo, gente que conoce, impresiones y descripciones a veces bastante graciosas y como no la Historia, con mayúsculas, de los sitios que va visitando.
El libro me ha encantado, la mezcla de historia y mitología y el tema Griego, yo que soy una enamorada del saber antiguo, me ha fascinado, es como si al leerlo lo viera a través de los ojos del autor, recreando los escenarios que lo fueron de tantas tragedias.
Uno de mis libros favoritos de toda la vida (aunque a algunos les parezca un rollazo) es la Odisea, no se cuantas veces me lo he leído y me lo volvería a leer, cualquiera que lo haya leído y se haya fascinado con el mismo no podrá dejar de ver con la imaginación todos los sitios por los que va pasando nuestro héroe. Citando al autor:

“Cuéntame, oh musa”, canta Homero, “la historia de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sagrada ciudad de Troya, anduvo errante largo tiempo, vio las ciudades y conoció las costumbres de muchos hombres, y padeció en su corazón gran número de penalidades durante su navegación por el mar, mientras se esforzaba por salvar su vida y la de sus compañeros para regresar a la patria. Pero no pudo librarlos de la muerte y todos perecieron a causa de sus locuras”. Con un principio semejante, nadie puede deternerse ya en la lectura del poema.

Y añadiría yo: ni detenerse, si puede viajar, tras las huellas del errante Odiseo.


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